Por Jaime Fernández Truchado

MARES Madrides un proyecto de transformación urbana e innovación social a través de la economía social y solidaria, que busca fomentar iniciativas productivas y cambiar la ciudad de Madrid incidiendo en cinco sectores: movilidad, alimentación, reciclaje, energía y cuidados. Dentro de los objetivos de MARES está la creación de tejido comunitario y la promoción de buenas prácticas ciudadanas e institucionales que lleven a una ciudad más sostenible, saludable y cooperativa, de donde se derivan las Comunidades de Aprendizaje orientadas a la Práctica (CAPs).

Las CAPs en MARES son una conjunción de las Comunidades de Aprendizaje del ámbito escolar o académico, con las Comunidades de Práctica (E. y B. Wenger). Son espacios donde un grupo de personas comparten una inquietud, un problema o una pasión sobre algún tema o práctica concreta relacionable con alguno de los sectores estratégicos de MARES y donde interactúan regularmente para aprender a hacerlo mejor a través de unos objetivos compartidos. Las CAPs suelen establecer internamente un plan de trabajo que incluye la definición de lo que quieren aprender, un cronograma y un método de intercambio de información, y funcionan mientras la temática siga siendo relevante y siga existiendo una comunidad de personas con ganas de innovar y aprender sobre el tema. Al estar más basadas en el aprendizaje conjunto que en unas tareas a ejecutar que empiezan y acaban, las CAPs se desarrollan, evolucionan o se dispersan de manera muy variable y particular en función del momento, la lógica, los ritmos y la energía social de su aprendizaje.

La participación en las CAPs puede ser a título individual o de un colectivo o entidad y suele estar basada en el compromiso mutuo, la voluntariedad, la diversidad como fuente de riqueza, diferentes niveles de participación y unas relaciones mutuas particulares. En función de su naturaleza y el momento en el que se hallen las CAPs pueden ser abiertas con entrada libre, cerradas, o con invitación según se decida. Cada participante actúa como un recurso para las demás intercambiando información, generando oportunidades de aprendizaje y trayendo propuestas orientadas a la acción y/o a la divulgación del conocimiento generado. De esta última parte se deriva la materialización o “cosificación” como forma de experiencia en la consecución de un producto final. El término abarca una amplia gama de procesos que incluyen diseñar, hacer, definir, codificar o describir lo trabajado en la CAP ya sea en forma de materiales divulgativos, píldoras audiovisuales, guías metodológicas, eventos o jornadas con el fin de hacer compartible lo aprendido.

En una CAP el trabajo está orientado a la producción de conocimiento orientado a la práctica, por ello las claves giran en torno al establecimiento de objetivos conjuntos en común hacia los que avanzar, las responsabilidades que se otorgan y distribuyen entre el propio grupo, y la pasión, el compromiso y la identificación con el grupo y el reconocimiento de la experiencia como fuente de utilidad. En términos de aprendizaje lo que se aprende en una CAP no es estático, sino que en sí mismo es una práctica continua y que evoluciona en su desarrollo.

La facilitación en las CAPs mantiene el triple objetivo de velar por los objetivos, las personas y el proceso, y supone un aporte de recursos al acompañar en el diseño de la estructura del grupo y de las propias sesiones, cuidar el proceso relacional y asumir funciones y tareas como las convocatorias, las memorias o el impulso de determinadas acciones que permiten a las personas participantes centrar su energía en el proceso de aprendizaje al 100%. Además, la facilitación hace de nexo con el resto del ecosistema del proyecto MARES, pudiendo generar muchas y nuevas posibilidades para el proceso grupal.

Dos observaciones destacables a partir de la experiencia piloto de las CAPs en el proyecto MARES son la relevancia de incluir este enfoque reproductivo y de cuidado de procesos en un proyecto que tiene como fin último potenciar iniciativas de emprendimiento colectivo, y la valía de crear un espacio de “metacomunidad” donde todas las personas facilitadoras del equipo de CAPs intercambia, genera conocimiento y mejora sus prácticas entorno a la facilitación aplicada al contexto. El resultado final ha sido más de 40 CAPs dinamizadas, unas con enfoque más productivo y otras más reproductivo, y más de 1.500 personas involucradas en al menos una CAP (para más información detallada ver web).