Por Sergio Álvarez-de-Neira, en colaboración con Paloma Zamora y Patricia Luque

Entre mayo y noviembre de 2017 se desarrolló la primera fase de la Campaña Andalucía Resiliente, impulsada desde la ONGD Solidaridad Internacional Andalucía (SIA) y financiada por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

Su objetivo principal era sensibilizar y movilizar a la ciudadanía para la reconstrucción de la resiliencia local y la justicia global, frente a los impactos presentes y futuros de la actual crisis sistémica global. Los dos conceptos centrales fueron el colapso y la resiliencia, divulgados a través de una campaña basada en una estrategia de comunicación franca e ilusionante y con vocación de ser permanente.

Para desarrollarlo, se impulsó un proceso participativo a través de grupos motores provinciales, que contaron con apoyo de facilitación en sus reuniones periódicas. En los encuentros provinciales que culminaban esta primera fase también se facilitaron las siguientes actividades, cuyas conclusiones servirán para dar continuidad a la campaña y a futuros proyectos: un espacio de indagación colectiva sobre estrategias para la resiliencia local y otro espacio de proyección futura de la Red Provincial por la Resiliencia Local y la Justicia Global. Os animamos a ver este vídeo resumen y visitar andaluciaresiliente.net para conocer más acerca de la campaña y su desarrollo.

En las evaluaciones recogidas, la utilidad de la figura del facilitador en los grupos motores es la cuestión mejor valorada cuantitativamente. Para los coordinadores del proyecto, Marcos Rivero y Moisés Rubio, “es imprescindible contar con este rol [facilitación] dentro de los grupos si queremos que no solo tengan éxito en la consecución de sus objetivos operativos, sino también en el cuidado de sus procesos y de sus miembros, lo que significa un mayor disfrute del proceso dentro del grupo, mejor conocimiento mutuo entre los miembros, mejora de la eficacia de las reuniones y los procesos de toma de decisiones, puesta en valor de la diversidad, creación de un ambiente de escucha y participación en igualdad de género, apertura a la creatividad, trabajo colaborativo, aprendizaje compartido, celebración de los éxitos, etc.”.

La facilitación de las reuniones de los grupos motores provinciales estuvo a cargo de las siguientes personas designadas desde SIA:

1.- Paloma Zamora (integrante de IIFACe) para Granada, con apoyo de Javier Moreno y Laura Gea (integrantes de Pasos, formados/as con IIFACe).

2.-Sergio Álvarez-de-Neira (integrante de IIFACe y FacilitAndo) para Almería, Jaén y Málaga.

3.- Patricia Luque (integrante de La Transicionera, formada con IIFACe) para Huelva y Sevilla.

4.- Pablo Mallén (integrante de La Transicionera, formado con IIFACe) para Cádiz y Córdoba (provincias donde por causas ajenas al facilitador no se acabaron constituyendo grupos motores).

En la facilitación de las citadas actividades de los encuentros provinciales, el equipo anterior contó con la colaboración de las siguientes personas (la mayoría formadas con IIFACe): Amaranta García, Enrique Quero, Gustavo Martínez, Liliana Olivencia, Lorena Druet, Maite Morgado, María Giménez, M.ª José Gallardo y Teresa M.ª Gómez-Pastrana.

A continuación, compartimos algunos de los puntos más calientes y conflictivos aparecidos a lo largo del proceso en la experiencia de facilitación de Paloma, Patricia y Sergio

1.- Tensiones al coexistir trabajos remunerados (contemplados en el presupuesto inicialmente expuesto) con otros trabajos necesario para el desarrollo del proyecto a cargo de voluntariado.

2.- “Voces” que cuestionaban que el proyecto fuese realmente un proceso de participación ciudadana, por el motivo anterior y por partir de un diseño que limitaba el margen de actuación para los grupos motores. Al mismo tiempo, otras “voces” señalaban lo positivo de que la entidad impulsora-coordinadora asumiese los aspectos más tediosos (conseguir subvenciones, tareas administrativas…), dejando los aspectos culturales y relacionales en manos de los grupos motores.

3.- Tensiones entre los grupos motores (con deseo de mayor autonomía y a la vez niveles muy diversos de compromiso, constancia y asunción de tareas) y la entidad impulsora-coordinadora (responsable en último lugar del cumplimiento del proyecto). Pérdida de energía en los compromisos de los grupos motores al tener un rol más pasivo en las decisiones.

4.- Diversidad de reacciones en los grupos motores respecto a la figura facilitadora externa: desde una gran aceptación, interés y legitimidad hacia la figura en sí y la persona asignada en particular hasta un cuestionamiento del sistema de designación o de que fuese un agente externo al grupo motor.

5.- Complejidad en ceñirse estrictamente al rol de facilitación al no haber contacto presencial entre los grupos motores y los coordinadores del proyecto (excepto en Sevilla, sede de SIA). En ocasiones, el/la facilitador/a pudo ejercer funciones más propias de los coordinadores, por una mezcla de iniciativa propia y demanda desde los grupos motores.

Asimismo, también destacamos algunas de las debilidades, fortalezas y oportunidades observadas durante este proceso:

1.- Debilidades: a) Falta de liderazgo o dificultades para ejercerlo por parte de quienes conformaban los grupos motores; b) Falta de trabajo en red entre las iniciativas provinciales presentes, con luchas dispersas y poco cohesionadas en el territorio; c) Militancia muy activa en diversas redes por parte de las personas más implicadas en la campaña, por lo que el proceso se vivió en ocasiones con sobrecarga.

2.- Fortalezas: a) Equipos motores compuestos por miembros de diferentes sectores; b) En general, el proceso se vivió con ilusión (a pesar de las tensiones y sobrecargas surgidas).

3.- Oportunidades: a) Continuar con el trabajo en red iniciado, poniendo en relación todas estas iniciativas afines para un fortalecimiento mutuo y aprovechando los frutos ya logrados (como el intercambio de servicios y la vinculación entre proyectos); b) Hacer que la campaña sea un paraguas común en donde una amplia diversidad de iniciativas pueda trabajar conjuntamente por unos objetivos comunes: la reconstrucción de la resiliencia local y el incremento de la justicia global; c) En alguna provincia se observó bastante interés por parte de personas e iniciativas procedentes de entornos rurales, lo que plantea la oportunidad de impulsar algunos grupos motores también en zonas rurales donde se pueden encontrar iniciativas potentes de transformación ecosocial.

Destacar también que la composición de los grupos motores fue mayoritariamente femenina y que, junto al “fomento de la diversidad cultural”, el “enfoque de género” fue un componente explícito del proyecto, recayendo en las personas facilitadoras el velar por su integración en la estrategia comunicativa y la programación de actividades.

Asimismo, de cara a la mejora de este proceso participativo durante nuevas fases de la campaña, se sugiere que sean las personas y entidades implicadas en los grupos motores quienes decidan con mayor autonomía sobre el formato y los contenidos de las actividades a realizar, sobre quién o quiénes serán las personas encargadas de facilitar su proceso (a partir de criterios que permitan una elección adecuada que garantice la calidad de esa labor) y que se incorpore una figura coordinadora a nivel provincial con remuneración.

Como firmante de este artículo, valoro y agradezco la incorporación y legitimación de la figura facilitadora por parte de SIA, en un proyecto respaldado por una agencia de la Admón. Pública. Considero que ha sido un proyecto ambicioso (por abordar una temática alejada de la “primera línea mediática”), complejo (por las reflexiones enunciadas) y pionero (al menos a nivel andaluz y probablemente también estatal). Asimismo, valoro y reconozco el gran esfuerzo realizado por las distintas partes implicadas y confío en que las experiencias vividas se convertirán en aprendizajes significativos a aplicar en futuros proyectos, que ya se están gestando…